Muchos de los turistas que visitan Florencia regresan con una camiseta que lleva estampados algunos de los dibujos más conocidos de Leonardo, con su famosa bicicleta en un lugar bien destacado. La bici es otra de las muestras del genio inventivo de este artista sabio, y una de sus imágenes emblemáticas, a la altura de la Mona Lisa o del hombre vitruviano (el de las monedas de euro). Sin embargo, desde que lo vi por primera vez, ese dibujo me dio muy mala espina.

Como profesor, he de insistir diariamente en que la selección del utensilio de dibujo y la manera como lo usamos es fundamental para conseguir calidad gráfica o no. Podemos trazar contornos con una línea limpia y fina, hacer una maraña de líneas de distintas intensidades, podemos usar trazos rectos, trazos curvos, líneas que cambien de grosor, que aparezcan y desaparezcan, no usar línea y sí mancha, que puede tener textura o no, podemos hacer límites limpios o vaporosos y difuminados, aplicar tramas… hay infinitas posibilidades que pueden darnos un resultado interesante. Sin embargo, prohíbo rotundamente a mis alumnos usar ese contorno grueso y titubeante hecho a trompicones, de manera indecisa, que da invariablemente un contorno tan marcado que se come todo el dibujo, pero que no tiene fuerza ni estructura. Este tipo de contorno es el que utiliza habitualmente todo el que no sabe dibujar, y me cuesta a horrores que mis alumnos consigan quitárselo de la cabeza y las manos. Una vez lo han logrado ya no vuelven a él, porque marca la diferencia entre una buen dibujo y uno malo.
Pues bien, la bici leonardesca podría ser un magnífico ejemplo de lo que hace alguien que no sabe dibujar, tanto por la presencia de ese trazado chapucero como por los evidentes fallos de perspectiva. No creo que Leonardo pudiera hacerlo tan mal ni a posta.
Estos días encontré un artículo muy interesante en el que se discute la autenticidad o no de la bici. El tema sigue abierto, pues su presencia en el folio 133 del Códice Atlántico es innegable, pero resulta que ese códice ha sufrido bastantes manipulaciones y alguna que otra restauración cuestionable que no permiten confirmar ni desmentir la autoría de varios de sus dibujos.
En todo caso, puestos a hacer camisetas, sugiero a los fabricantes de souvenires florentinos que estampen también los dibujos que rodean a la bici, que reproduzco al final. De esta manera conseguirían dar una visión underground del genio renacentista, muy cercana a nuestros días, en los que parece que para ser artista no es necesario saber dibujar.

3 Responses to Bicis y pollas: Leonardo underground
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Nunca supe de esta “famosa” bici hasta este mismo año. Me resulta del todo desconcertante que semejante chapuza se haya clado en el imaginario público.
Aquí la vi por vez primera:
http://pseudopodo.wordpress.com/2012/01/23/la-bicicleta-de-leonardo/
Con independencia de que se pudiese o se llegase a saber la autenticidad de los dibujos de la bicicleta y demás, creo que incluso Leonardo tiene (o tenía) derecho a que un dibujo le saliese mal o fuese de mal gusto, por las razones que fueren. Entre otras cosas porque para quien dibuja bien no hay nada más difícil que hacer un dibujo mal (que no es lo mismo que dibujar mal).
O también: porque Leonardo (como cualquiera) tiene derecho a equivocarse dibujando (y ello sin perjuicio de su posible capacidad de aparentar que no sabe dibujar), será difícil que se llegue a saber si estos dibujos son verdaderos o falsos.
De lo cual cabría decir que lo que todo esto plantea tiene poco que ver sobre si Leonardo dibujaba bien o mal sino sobre si el verdadero Leonardo que fué ha desaparecido superpuesto por otro que puede hacer esto… dicen unos, que no puede hacerlo….dicen otros.
Una obviedad que ocurre con Leonardo como con cualquier otro de los llamados genios que, curiosamente, suelen estar muertos.
Soy de las que dibujan mal, por lo tanto jamás me había fijado en el detalle del trazo de la bicicleta. Creo que poca gente (supongo que tan solo los profesionales del género) vé mas allá de lo que le dan como hechos consumados. Se nos dice que la bicicleta (en el caso que nos ocupa) es de Leonardo y no se nos pasa por la cabeza el dudarlo ni ponerlo en tela de juicio.
Pero lo que quizás es mas grave del asunto es que dado el movimiento económico que genera, dudo que el mas que sustentado razonamiento llegue a mas de unas pocas orejas y el gran público en general continúe con la misma desinformación.
Tendré la suerte de ser una de las pocas personas informadas sobre el dudoso autor de la bicicleta de Leonardo!